Presentación de Sevilla | Doña Carmela | Presentación de Sevilla

Doña CarmelaHotel en Sevilla, tres estrellas

Hotel en Sevilla, tres estrellas

Vista de la habitación complete

Recepción hotel

Desayuno buffet

cafetería y zona de espera

habitación doble cama matrimonio

Plaza de España de Sevilla

Presentación de Sevilla

noviembre 10th, 2011

Hablar de Sevilla, es hablar de historia. Solo paseando por sus calles, dejándose arropar por su aroma, liberando el cuerpo de tensiones y abandonándose al arrullo del duende que mece a esta ciudad en la cuna de la historia. El viajante puede verse transportado a recónditos y lejanos lugares. Tartesos, Fenicia, Cartago, Roma. Estas son las culturas que iniciaron nuestra historia y cultura cuyas primeras piedras datan del siglo VIII, a.c.

Comenzando la visita a la Sevilla desde su hotel en Sevilla, Doña Carmela, comenzamos nuestra pequeña visita guiada por Sevilla en el barrio del Arenal de Sevilla, la Real Maestranza de Sevilla, Torre del oro y teatro de la Maestranza de Sevilla.

La plaza de Toros de la Real Maestranza preside el barrio del Arenal de Sevilla. Como su nombre indica, se trataba de un arenal que se extendía prácticamente desde el centro de Sevilla hasta el río, habitado por gente pendenciera -Rinconete y Cortadillo, Guzmán de Alfarache…- que acudían al calor del ambiente del antiguo puerto de Sevilla. Desde la construcción de la plaza de Toros, redimido por ello, el barrio es uno de los más hermosos de la ciudad, y todo él rezuma vitalidad y ajetreo popular, siempre impregnado de arte taurino, continuamente presente.

El puerto de Sevilla se extendía por esta margen del Guadalquivir hasta el actual puente de Triana, popular barrio de Sevilla antaño cobijo de pescadores y aquí llegaban los galeones de la Flota Real cargados de tesoros. Hoy queda como un agradable paseo donde tienen muelle diversas compañías de alquiler de pequeñas embarcaciones, paseos por el río e interesantes excursiones Guadalquivir abajo. Entre los muelles y el paseo de Colón, a media altura, se extiende el paseo Marqués del Contadero y, ya en el paseo de Colón, encontramos estupendas terrazas y kioscos (antiguos puestos de venta de agua) para saborear el lugar y descansar en el intermedio de nuestro itinerario por la hermosa ciudad de Sevilla.

Desde allí contemplaremos la fachada opuesta del magnífico paseo de Colón: el teatro de la Maestranza, frente al monumento a Mózart, la plaza de Toros de Sevilla, con el monumento a Carmen la Cigarrera frente a la famosa Puerta del Príncipe, por donde sueñan salir en triunfo los matadores de toros. Interesantes edificios de arquitectura regionalista de principios de siglo completan el conjunto.

En el puerto, junto al Guadalquivir, El Rio Grande de Sevilla, se levanta la popular torre del Oro, construida con misión defensiva en 1220. Su nombre se debe al revestimiento exterior de azulejos dorados que poseyó. Desde su pie y hasta la otra orilla del río se disponía una gruesa cadena que cerraba la entrada al puerto de Sevilla. El edificio presenta en la actualidad tres plantas, siendo la primera, dodecagonal, de la época almohade. En el interior se presenta el Museo Naval de Sevilla, con abundantes e interesantes mapas antiguos, grabados y cartas marinas, instrumentos de marear, cuadros y piezas relativos a los años del descubrimiento de América, en los que el puerto de Sevilla se erigía como el más importante del mundo. En los muros exteriores de la torre aún podemos observar pequeños azulejos que indica la altura a la que llegaron las aguas en diversas grandes inundaciones provocadas por el río.

En frente, el teatro de la Maestranza, construido para la Exposición Universal de 1992 de Sevilla como uno de los más perfectos teatros de la ópera. Sevilla cuenta con una profunda vinculación del género operístico con la ciudad. Las dos primeras óperas de Mozart (Don Giovanni y Las Bodas de Fígaro) están transcurren en Sevilla. También otras obras famosas, como la única del género que compuso el genial Beethoven, Fidelio; o La Favorita, de Donizetti; o Alfonso y Estrella, de Schubert. O el popular Barbero de Sevilla, de Rossini. Sin olvidar, claro está, la famosísima obra de Bizet, Carmen.

Esta visita a Sevilla, le ocupará toda la mañana. Su hotel en Sevilla, pone a su disposición un transporte gratuito el cual le permite retirarse a descansar y dar cuenta de un buen y merecido almuerzo, tras la larga caminata por Sevilla. No olvide que Sevilla es la ciudad con el casco histórico más grande de Europa.
Su hotel en Sevilla, le devolverá al centro de Sevilla cuando desee para seguir explorando Sevilla.
Continuamos la visita rondando el Barrio del Arenal de Sevilla y tras el teatro de la Maestranza, cruzando los pequeños jardines y la rosaleda de Miguel de Mañara a mediados del paseo de Colón, se llega al hospital de la Santa Caridad.

El también llamado hospital de San Jorge supone el esplendor del barroco sevillano y su interior alberga excelentes obras de arte. Se trata de una institución que nace en el siglo XV dedicada en principio a enterrar a los ajusticiados y a los ahogados en el río. Cuando en el siglo XVII el noble sevillano Miguel de Mañara (arrepentido del desorden de su vida) entra como hermano Mayor, la institución cobra fuerza y se construye el hospital y su iglesia anexa.

El templo presenta en su fachada llamativos azulejos que representan a sus patronos ,San Jorge y Santiago, y a las tres virtudes, Fe, Esperanza y Caridad. Su interior da cobijo a uno de los conjuntos artísticos más importantes de Sevilla. Todo él fue programado por el benefactor Miguel De Mañara, siguiendo un mensaje que proclama que sólo a través de la práctica de la caridad el cristiano puede conseguir la salvación eterna. La tremenda lección se muestra en obras de Valdés Leal, Murillo, Roldán, Simón de Pineda…

Continuando el camino, paseando por las calles del Arenal de Sevilla dirección a la Catedral de Sevilla, cruzaremos por debajo del popular Arco del Postigo, referenciado continuamente en distintas obras literarias, justo a su izquierda, tras pasar este, está la desconocida plaza del cabildo donde se puede a preciar parte de la antigua muralla de Sevilla y disfrutar de los magníficos frescos situados en los soportales de la plaza.
Continuamos, saliendo por el pasaje a la avenida de la constitución de Sevilla, topándonos de frente con la catedral de Sevilla.

Enclavada en la hermosa plaza de la Virgen de los Reyes, haciendo gala de su altura y lozanía Se encuentra La Giralda de Sevilla. La Giralda de Sevilla, es el alminar de la mezquita mayor de Sevilla, derruida en el siglo XV para construir sobre el solar la Catedral. Las obras de la torre comenzaron en 1184 bajo el mandato del abbasida Abú Yucub Yusuf, y la ceremonia de coronación del alminar tuvo lugar catorce años después, cuando se instalan en sus cuatro esquinas otras tantas bolas doradas que durante 150 años deslumbraron con sus destellos a los sevillanos de la época. Era la torre más alta en su tiempo, y fue alzada para señalar el centro del imperio almohade. En 1558 el arquitecto Hernán Ruiz la transformó construyendo el actual cuerpo de campanas, hoy parte insustituible de su fisonomía.

La torre debe su nombre al giraldillo, la veleta que, en forma de mujer renacentista, fue colocada después de construirse el campanario cristiano. Es obra de Juan Bautista Vázquez el Viejo, que también esculpió el conocido Cristo de Burgos, o el Cristo de los Manzipes de la catedral de Tunja en Colombia.
La Giralda de Sevilla tiene 97 metros de altura y a ella se asciende a través de 35 rampas, que hacían posible que el almuédano subiera a caballo para llamar a la oración con su canto desde las alturas. Esta peculiaridad la hace única en el mundo occidental.

Suficiente para un solo día, recomendamos que se abandone al descanso en su hotel de Sevilla y se prepare para hacer un pequeño recorrido por las zonas que ha visitado en Sevilla. Podrá sentir el cambio que toma la ciudad con la llegada del crepúsculo, la Sevilla iluminada y el alboroto de sus gente que, llegada la noche hacen gala de todo su genio, disfrute de las terrazas, bares, restaurantes y tabernas que ofrece esta Sevilla, viva de noche tanto o más que por el día.

Tras un placentero descanso y un reconstituyente desayuno en su hotel en Sevilla, dispongase a caminar de nuevo por la historia de Sevilla. El hotel le transportará de nuevo al centro de Sevilla para que inicie su jornada.

En el segundo día visitaremos la majestuosa catedral de Sevilla. Es la que más superficie cubre del mundo, según el libro de récords Guinnes. Tiene su origen en la antigua mezquita mayor de Sevilla, construida por el rey almohade Abd-al-Rahman II. Cuando Fernando III el Santo conquista Sevilla en 1248, Sevilla se cristianiza y muchas de sus mezquitas y alminares se convirtieron en iglesias y campanarios. En el siglo XV se autoriza la destrucción de la vieja mezquita y el arquitecto Alonso Martínez comienza las obras de la nueva Catedral de Sevilla, que no se culminan definitivamente hasta 1519, de la mano del maestro Gil de Ontañon.
El mayor templo gótico del mundo tiene planta de salón, con cinco naves cubiertas por setenta bóvedas ojivales, que sostienen cuarenta pilares de cincuenta y seis metros de altura algunos de ellos.
A la Catedral se puede acceder por la puerta del Perdón, que da acceso al patio de los naranjos, o por la de los Palos y las Campanillas, situadas en la cabecera del templo, en la plaza Virgen de los Reyes. Dentro, la capilla Mayor muestra el retablo más grande de toda la cristiandad, una obra perfecta de ornamentación e iconografía que realizaron durante el siglo XV los más importantes tallistas de la época. La capilla Real, construida en puro estilo renacentista en 1551, contrasta por su decoración plateresca y su claridad con el resto de las capillas góticas. Allí está la patrona de Sevilla, la Virgen de lo Reyes, tallada en madera de alerce durante el siglo XIII, con cabellos simulados en hilos de seda y oro. Y la urna labrada en plata por Lureano de Pina que contiene el cuerpo momificado del patrón de Sevilla, San Fernando.

El resto de las capillas guardan obras de arte de primerísima calidad, como el Cristo de la Clemencia que tallara el genial Martínez Montañés, figura indiscutible de la imaginería española de todos los tiempos. La Virgen del Buen Aire, patrona de los Navegantes, el mausoleo del cardenal Hurtado, opera prima del renacimiento español. En la capilla del obispo de Scala está el hermoso relieve de la Virgen de la Granada, obra del escultor florentino Andrea de la Robbia, que creó escuela en la ciudad hoy representada por una institución pública. La sacristía Mayor, la sala de los Ornamentos, el Antecabildo, la sala Capitular conforman un espacio de extraordinario valor artístico y arquitectónico.

Terminada su visita a la catedral de Sevilla, daremos un paseo por la judería, o el llamado y famosísimo Barrio de Santa Cruz de Sevilla.
Tras la conquista cristiana de la ciudad, en Sevilla se congregó una de las mayores comunidades judías de España, con cuatro sinagogas (hoy convertidas en iglesias), jueces propios y múltiples familias dedicadas a la banca, la platería, la medicina, al comercio…, la judería de Sevilla se asentaba sobre el actual barrio de Santa Cruz y el de San Bartolomé, enclaves sevillanos que invitan a pasear por el atractivo de sus callejas, por la arquitectura de sus casas y palacetes, por sus pequeñas plazas.

En el barrio de Santa Cruz están el callejón del Agua, las calles Susona y Jamerdana, plenas de historias y leyendas arraigadas en la cultura sevillana. La iglesia del hospital de los Venerables es una auténtica obra de arte recubierta por pinturas de Lucas Valdés y de Valdés Leal. El patio central del edificio es un ejemplar único que llama ala atención por sus escalones descendentes y fuente circular.

De los Venerables a la plaza de Santa Cruz pasamos por la Hostería del Laurel, y la bodega de Santa Teresa, estupendos lugares para repostar y disfrutar de la gastronomía sevillana, única en el mundo.
Sevilla, a pesar de lo que parece, es una ciudad muy grande. Recomendamos que disfrute del descanso en su hotel en Sevilla Doña Carmela. Programe su recogida en el centro de Sevilla y dese un merecido descanso.
De vuelta al centro de Sevilla, visitamos el Alcazar de Sevilla con sus magníficos jardines. Es el primer palacio de la ciudad de Sevilla, y está edificado sobre la gran basílica bisigoda de la ciudad, a su vez edificada sobre la acrópolis romana. Hay restos de castillo fortificado, y ha sido palacio central de las diferentes dinastías árabes. El rey Conquistador murió aquí y aquí ha tenido y tiene la monarquía española su residencia Real. Al entrar nos encontraremos con un artesonado mudéjar de primer orden, en el salón de Justicia. Luego, desde el exquisito patio de la Montería, podremos observar la fachada del palacio de Pedro I, un edificio construido en el siglo XIV por alarifes sevillanos, granadinos, toledanos, y otros enviados por el rey nazarita Muhamad V.
El patio de las Doncella cuenta con el mejor zócalo de azulejos del Alcázar, y el salón de los Embajadores es el más espectacular por su riqueza arquitectónica. En el oratorio de los Reyes Católicos hallaremos un altar de azulejos realizado por el ceramista Niculoso Pisano en 1504, y nos llamarán la atención los baños de doña María de Padilla, amante del rey Pedro, construidos en galería de bóvedas sobre trazas del primitivo jardín almohade del Alcázar.

Parte fundamental del palacio son sus jardines: más de 200 cedros, palmeras, cipreses, cítricos, eucaliptos y robles conforman este universo botánico de laberintos y jardines, en el que no faltan los mirtos, arrayanes, jazmines o damas de noche. Los jardines más cercanos al edificio son renacentistas o románticos, con estanques y figuras manieristas, como el mercurio diseñado por Diego de Pesquera, o la Galería del Grutesco, desde la que tendremos una visión de altura sobre los distintos estilos de los jardines de palacio.
A la salida del Alcazar de Sevilla, junto a el podremos admirar el Archivo de Indias. Lo construyó como casa lonja el rey Felipe II, y es donde se firmaron los tratados comerciales con el Nuevo Mundo durante los dos primeros siglos del Descubrimiento. Aquí se cobijan los fondos documentales más importantes de aquél crucial período histórico.

Seguramente, le alcanzó, la noche Sevillana. Déjese llevar y camine nuevamente sumergido en la luz nocturna que da vida a lo más insólitos personajes literarios que deambulan por el barrio de Santa Cruz de Sevilla y sus inmediaciones. Recuerde que su hotel en Sevilla, dispone de servicio de recogidas en el centro de Sevilla para facilitarle el regreso desde el centro de Sevilla.

En su hotel en Sevilla, queremos garantizarle un descanso absoluto. Por ello a su regreso del centro de Sevilla le esperan unas instalaciones cómodas, buena comida y personal amigable y diligente, y como no, lo ultimo en colchones sobre la cama de su habitación el su hotel en Sevilla.

En tercer día de visita, tome fuerzas con un gran desayuno en su hotel en Sevilla.
Hoy comenzamos la visita por el parque de María Luisa. Antiguo jardín del Palacio de San Telmo, adquiere su actual diseño ante la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929, gracias al trabajo del diseñador frances Nicolás Forestier. Un oasis dentro Sevilla, el parque nos presenta todo un museo de especies vegetales. Centenarios naranjos, cipreces, aracaurias, jacarandás, magnolios, tilos, almeces, acacias, sóforas y plátanos… Todo ellos entre hermosos paseos y glorietas, como las de Bécquer, la de los Hermanos Machado, o en torno a la isleta de los patos…

En un extremo se levanta magestuosa la impresionante plaza de España de Sevilla, uno de los espacios más espectaculares de la arquitectura contemporánea española. Obra del fundador del regionalismo, Aníbal González (“la transformación de los estilos anteriores han sido siempre el origen de todos los estilos”).
Al mismo arquitecto se le debe el diseño y construcción de la Plaza de América, en la otra parte del Parque. Allí se levantan el Pabellón Real, y los Museos de Artes y Costumbres Populares y Arqueológico de Sevilla.
Desplazándonos un poco más hacia el centro de Sevilla visitaremos el barrio de San Esteban. La colación de San Esteban, una de las más grandes en el siglo XVII en Sevilla, se extiende en hermosas casas palacio que rodean a la iglesia del mismo nombre. El templo fue construido sobre una mezquita almohade, y es uno de los más notables ejemplos del gótico mudéjar sevillano del siglo XIV. El edificio, declarado monumento histórico artístico y monumento nacional, cobija en su interior un magnífico retablo de 1629 con pinturas de Zurbarán. El alicatado de la mesa del altar, y el zócalo de azulejos son ejemplos únicos del arte de la azulejería sevillana.
La Casa de Pilatos es el sobrenombre popular del palacio de Medinaceli, uno de los más brillantes ejemplos de la arquitectura civil sevillana del siglo XVI. Mandado a construir por el Adelantado de Andalucía, don Pedro Enríquez, su hijo viajó a Jerusalén en 1519 y a su vuelta quiso conmemorar el viaje marcando las distancias desde el palacio, como la casa de Pilatos, hasta un Gólgota imaginario en el extrarradio de la ciudad. Las hermandades de Semana Santa, entonces, realizaban sus recorridos según este itinerario. De ahí el singular nombre del palacio, que puede visitarse para encontrar en su interior una serie de patios y salones de gran valor artístico.

En la fuente central del patio principal, con una exuberante decoración mudéjar y magníficos zócalos de azulejería, encontramos un busto de Jano y las estatuas de las diosas Palas y Ceres. El salón del Pretorio tiene un espléndido artesonado, y del jardín Grande diseñado por Juan de Oviedo parte una grandiosa escalera con excelente cúpula.

El palacio, además, alberga interesantes obras de artes, como una pintura taurina de Francisco de Goya, esculturas de Sebastián del Piombo, ricos tapices de Amberes, cuadros de Lucas Jordan, o un espectacular fresco de Francisco de Pacheco que representa la apoteosis de Hércules, según la tradición uno de los fundadores de Sevilla.

Continuando nuestra peregrinación por el centro de Sevilla nos dirigimos hacia el convento de San Leandro. Supone una de las primeras fundaciones religiosas de Sevilla, y su edificio fue construido en el siglo XIV. Habitado actualmente por un grupo de religiosas de clausuras, es posible visitar su iglesia, con un retablo barroco que muestra obras de Martínez Montañés y Francisco de Rivas. Usando el torno del convento, tras el compás, podemos adquirir a las religiosas las famosas y realmente exquisitas yemas de San Leandro.
Desde aquí nuestra ruta puede seguir hasta la plaza Cristo de Burgos, presidida por la iglesia de San Pedro, de interesante gótico mudéjar del siglo XIV, que guarda en su interior uno de los más antiguos Cristos que procesionan en la Semana Santa de Sevilla, el Cristo de Burgos. Muy cerca de San Pedro está el Real Monasterio de Santa Inés, con un templo repleto de obras de Ocampo, Juan de Mesa o Francisco de Herrera. Y, de allí, a Santa Catalina, con su torre almohade del año 900. Este templo es modelo de arquitectura mudéjar, y en sus muros exteriores pueden admirarse los detalles de arte mudéjar, en el ábside lateral.
Allí se encuentra El Rinconcillo, que nos invita sin duda a realizar el buen descanso merecido. Se trata de la taberna más antigua que aún pervive en Sevilla, abierta al público desde el siglo XVII. Lugar declarado de interés etnológico, el interior es un cúmulo de historias entre artesonados y viejos anuncios de cerámica, con veladores siempre dispuestos a servir hasta pasada la madrugada las famosa tortillas del mejor jamón serrano, o las populares tapas de espinacas con garbanzos.

Tras esta merecida parada deambularemos por La popular plaza sevillana de San Lorenzo, centro neurálgico del barrio de San Vicente, fue patio de abluciones de otra de las mezquitas sevillanas sobre la que se construyó una iglesia cristiana, hoy parroquia de San Lorenzo. Entre los enormes árboles de la plaza destaca la torre de la iglesia, antiguo alminar árabe, y el espléndido azulejo de Jesús del Gran Poder, que fue modelo para posteriores retablos en cerámica. Dentro de la parroquia preside un magnífico retablo de Martínez Montañés, y a los pies del templo está la Virgen de Rocamador, mencionada en las Cantigas de Alfonso el Sabio en el siglo XIV.

Junto a la parroquia se levanta la moderna basílica del Gran Poder de Sevilla, que aloja la famosa imagen del Señor de Sevilla, magnífica escultura realizada en 160 por Juan de Mesa. Es la imagen más popular de la Sevilla, y cada viernes son miles los sevillanos que desde hace lustro acostumbran visitar. La plaza está rodeada de bares tradicionales, como la bodeguita de San Lorenzo (esquina a calle Teodosio), declarada de interés etnológico.

A un paso, podremos caminar por el no menos popular Barrio de Santa Clara y visitar la Torre de Don Fadrique. El conjunto ha sido declarado monumento nacional, y fue edificado en el siglo XVI sobre el antiguo palacio del infante don Fadrique, hijo del rey San Fernando. Desde el siglo XIII el espacio tiene clausura ininterrumpida de religiosas franciscanas. Para entrar al convento hay que atravesar el hermoso compás, y, bajo un pórtico de Juan de Oviedo, se accede al templo, joya del barroco sevillano que muestra un altar Mayor y cuatro retablos laterales, todos ellos de Martínez Montañés.

De la época palaciega, queda en perfectas condiciones la torre, que ordenó construir don Fadrique en 1252, según cuenta la leyenda para que su amada pudiera cazar palomas sin pasar frío. El príncipe justificó el gasto argumentando ser torre de defensa, pero no le creyó el pueblo pues se edificó dentro de las murallas: tuvieron que separarse entre lágrimas (su amada era su madrastra, ya viuda), ella en una falúa sobre el Guadalquivir, él diciendo adiós desde lo alto de la torre…

Al final de la calle Santa Clara se levanta uno de los más bellos templos de Sevilla, el del convento de San Clemente. Su compás ha sido lugar de populares tertulias de parroquianos, y aún se recuerda a sus asiduos, como el pintor Sorolla, los escritores y hermanos Álvarez Quintero o la cantaora Antoñita Moreno. El interior de la iglesia es impresionante: un magnífico artesonado mudéjar cubre la nave, y sus muros están cubiertos por excelentes frescos, con un zócalo de azulejería de gran valor atribuido a Roque Hernández (s. XVI). El lugar cobija un tesoro inigualable, entre su riquísima colección de orfebrería: un copón de plata dorada, auténtica joya gótica del siglo XIV.

La Alameda de Hércules es una de las zonas más populares de sevilla, tradicionalmente ligada al mundo flamenco y al arte de la tauromaquia. Joselito el Gallo jugó a ser torero en estos espacios, y su cadáver se despidió del paseo, portado por el pueblo que quiso llevarlo a ese lugar. El lugar fue trazado sobre unas pestilentes charcas durante el siglo XVI, pasando a ser uno de los más elegantes paseos, por donde paseaba la aristocracia sevillana del momento. Solamente quedan de aquél esplendor las columnas que la circundan, procedentes (las dos más cercanas al centro de la ciudad) del antiguo templo romano de la entonces Híspalis. Sobre ellas se alzan las figuras de dos de los fundadores de Sevilla, Hércules y Julio César, talladas por el escultor Diego Pesquera.

En la Alameda de Hércules todos los domingos por la mañana encontramos una gran efervescencia de gente en torno a un tradicional mercadillo de antigüedades y cachivaches. A primera hora es posible encontrar objetos interesantes por muy poco, y a última hora de la mañana también resulta agradable su visita por la cantidad de bares populares que circunda la zona.

De regreso al punto de encuentro con su hotel en el centro de Sevilla, En uno de los laterales de la plaza del Museo, espacio diseñado por el arquitecto regionalista Aníbal González, encontramos la fachada barroca del Museo de Bellas Artes, un hermoso edificio diseñado por Juan de Oviedo en 1602 para ser convento de la Merced. Tras la desamortización de Mendizábal, en 1835, el edificio pasa a ser Museo, y así continúa conteniendo una rica colección de obras de arte, máximo exponente de las diferentes escuelas del mediodía español. La segunda pinacoteca de España, tras el Museo del Prado, está ordenada en torno a tres patios barrocos que ya de por sí merece la visita, destacando los azulejos de Pisano y los frescos de Domingo Martínez.

Entre la gran colección de obras artísticas de primera importancia, puede destacarse el San Jerónimo, de Torrigiano, una escultura emblemática para toda la posterior producción de la plástica hispalense. Obras de Lucas Granach, de El Greco, de Martínez Montañés o de Alonso Vázquez inauguran la visita, que prosigue en la iglesia del antiguo convento, en donde hoy se expone una serie importantísima del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo.

Otra colección de obras de Valdés Leal, Ribera y Zurbarán dan paso, al final, a la más rica colección de pintura romántica y regionalista, con obras de Zuloaga, Gonzalo de Bilbao, Gustavo Bacarisas o Daniel Vázquez Díaz.

Tomaremos el camino de regreso al punto de encuentro con su hotel en el centro de Sevilla, tomando la más popular de las calles de Sevilla, calle Sierpes. Es el eje central del comercio tradicional de Sevilla, y se llama así porque semeja a la serpiente en su recorrido. Una centro vital, pleno de movimiento y ajetreo. Aquí se ubican los antiguos círculos sociales de Sevilla, como el Mercantil o, en la paralela calle de Tetuán, el Ateneo de Sevilla. En la calle Sierpes estuvo la Cárcel Real de Sevilla, sobre la que se construyó el edificio que hoy es sede de la Caja de Ahorros San Fernando, y en donde Miguel de Cervantes, para asombro y delicia del mundo, concibió al ingenioso Hidalgo Don Quijote. Al lado, en la calle Jovellanos, está la capillita franciscana de San José, hermosa muestra de exaltado barroco sevillano.

En la calle Sierpes hallaremos establecimientos tradicionales, de acusados estilos arquitectónicos, como la modernista joyería Ruiz, o los azulejos de deportes Zulategui. En el número 35 se levanta lo que fue El Tronío, uno de los principales cafés cantante de la ciudad, hoy convertido en salón de juego aunque sigue conservando su estructura original. Tiendas de sombreros y abanicos, textiles elegantes y librerías compiten entre sí. Y dos confiterías tradicionales por la exquisitez de sus dulces: Ochoa, a mitad de la calle, y La Campana al principio.

Pasearemos por la plaza nueva, en la que está situado el magnifico edificio de estilo plateresco del ayuntamiento de Sevilla, y en cuya trasera se encuentra la inigualable plaza de san Francisco.